Más de 170 los muertos tras la explosión en el aeropuerto de Kabul

Día de funerales en Kabul. La cifra de fallecidos tras el doble atentado del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el aeropuerto de la capital no deja de subir y ya superan los 170, entre ellos 13 marines de Estados Unidos, dos británicos y el hijo de un tercero. El personal de los hospitales no ha dejado de trabajar en toda la noche para atender a los más de 150 heridos, muchos de ellos en estado crítico. «Ingresaban y no podían hablar, estaban aterrorizados, con la mirada perdida. Hace tiempo que no teníamos una situación así», informó la organización médica Emergency, responsable de uno de los hospitales a donde llegaron los heridos. Los talibanes condenaron el atentado y lamentaron

la pérdida de 28 combatientes, todos ellos responsables de la seguridad en la zona.

 

Un funcionario afgano informó de que la cifra de muertos por el atentado de este jueves se elevaba ya a más de 170. El Pentágono, por su parte, ha confirmado que hay 13 estadounidenses entre las víctimas mortales y el ministro de Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, informó por su parte de que en esa trágica lista hay dos ciudadanos británicos y el hijo de un tercero.

El jueves se informó de que había habido una doble explosión, pero ahora el Pentágono ha matizado que solo se trató de una, en uno de los accesos al aeropuerto, y que no hubo una segunda en un hotel.

En todo caso, el atentado prácticamente ha detenido unas evacuaciones que entran en su fase final y han vaciado los alrededores del aeropuerto. Países como España han confirmado que no volarán más, pero Reino Unido y Estados Unidos tienen aun unos últimos vuelos. Muy pocos. Teniendo en cuenta la delicada situación de seguridad y la proximidad del día 31, fecha pactada por los talibanes, los distintos países de la OTAN asumen que van a dejar a miles de colaboradores en tierra. En la jornada de las explosiones 7.500 personas fueron evacuadas, según los datos del Pentágono.

Tras el pánico provocado por el doble atentado, a lo largo de la noche se escucharon varias explosiones en la capital. Estados Unidos confirmó que se trataba de explosiones controladas que llevaron a cabo en el aeropuerto para destruir material y munición antes de la salida definitiva.

Aeropuerto para Turquía

Los talibanes tratan de tranquilizar a los afganos e insisten en que a partir del 1 de septiembre habrá vuelos comerciales en los que podrán subir aquellos que tengan visados en regla. Los medios turcos revelaron que el Gobierno de Ankara está evaluando la oferta talibán para operar el aeropuerto tras la retirada estadounidense.

El presidente Recep Tayip Erdogan afirmó que «tenemos ciertas preocupaciones y no queremos precipitarnos». De momento la prioridad de los turcos, como la del resto de naciones, es retirar sus fuerzas y a todos los colaboradores que puedan.

Duelo islamista

Los talibanes lograron una rápida victoria militar frente a un Ejército afgano que apenas opuso resistencia, pero ahora les toca dominar a los demonios internos que amenazan la estabilidad de Emirato como el EI. Tras la caída de Kabul, los seguidores del califa hablaron de una «falsa victoria» y dijeron en su revista ‘Al Naba’ que «Estados Unidos ha restaurado el Gobierno de los talibanes». Consideran unos traidores a los talibanes por sentarse a negociar con el enemigo.

El brazo local del EI se denomina el Estado Islámico de Joramsar, nombre histórico de una región que reivindican como parte de su califato, que incluiría Pakistán. Lo forman yihadistas escindidos de los talibanes, que juraron lealtad al califa, Abu Baker Al Bagdadi, después de la autoproclamación del califato en Siria e Irak en 2014 y su bastión se encuentra en la provincia de Nangarhar, al este del país. Afganistán se convirtió de esta manera en una ‘provincia’ más del califato junto a Egipto, Libia, Argelia, Pakistán, Yemen y Arabia Saudí, países en los que diferentes grupos también mostraron lealtad al califa. Sus banderas negras comenzaron a sustituir a las blancas del Emirato en sus bastiones, aunque poco a poco tuvieron que pasar a la clandestinidad porque los talibanes son un grupo mucho más fuerte y organizado en el país.

Ataques sectarios

La gran diferencia en la forma de actuar de unos y otros es que, sobre el papel al menos, los atentados talibanes estaban dirigidos a las fuerzas de seguridad y a las instituciones gubernamentales, intentando no actuar de forma indiscriminada para no perder su amplia base de apoyo popular. El EI, en cambio, ha seguido desde su llegada la táctica que emplea en Oriente Medio y golpea directamente a los civiles, sobre todo en zonas habitadas por la minoría hazara, seguidores de la rama chií del islam.

Estados Unidos ha combatido al EI desde su aparición y el primer gran golpe se lo dio en febrero de 2015, cuando un misil de un avión no tripulado acabó con la vida del mulá Rauf, el primer gran comandante talibán que rompió con el grupo para jurar lealtad al califa. En 2017, los estadounidenses ocuparon los titulares de la prensa mundial cuando anunciaron que emplearon «la madre de todas las bombas», la GBU-43/B contra una base del EI y mataron al menos a 100 combatientes, según informaron fuentes del Ejército afgano.

Fuente: ABC

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