Un evento atmosférico puede generar pérdidas de US$1,100 millones en RD

Tras el paso de un fenómeno atmosférico por la República Dominicana, el país se enfrenta a un proceso de recuperación económica de unos 15 meses aproximadamente, situación que plantea nuevos retos para el sistema financiero, que además comienza a registrar mayores índices de morosidad por el impacto que ocasiona en los sectores productivos, según se estima en un análisis publicado por el Banco Central.

En su reciente Informe de Estabilidad Financiera 2021, la institución cita una investigación que concluyó para 2016 que las pérdidas económicas de un evento atmosférico en el país rondan los 1,100 millones de dólares, equivalentes al 1.5 % del producto interno bruto (PIB), partiendo de la proporción del territorio por donde ocurra el evento natural.

Cabe resaltar que los autores del análisis utilizaron las imágenes nocturnas y un modelo de campo eólico, para estimar el impacto de ese tipo de fenómenos en la actividad económica dominicana.

Dentro de los sectores más vulnerables ante el embate de ciclones se encuentran el agropecuario, turismo y minería, cuyas actividades transfieren de manera directa sus efectos a la población con la merma de algunos productos de consumo masivo, disminución en la llegada de turistas y la reducción de artículos de exportación.

El documento precisa que, aunque, “los modelos económicos no pueden anticipar con precisión el posible impacto de riesgos relacionados a temas climáticos”, las entidades financieras pueden mitigar el riesgo de impacto climático con la incorporación de análisis de situaciones anteriores que les permita cuantificar los daños y, posteriormente, delimitar acciones preventivas y de inversión.

Impacto de Georges

El Informe de Estabilidad Financiera 2021 presenta el panorama que se vivió en el país tras el paso en 1998 del huracán Georges, de categoría 4, el cual causó daños a las infraestructuras ascendentes a más de 30,000 millones de pesos, siendo alrededor de 10.0 % del PIB. Las actividades comerciales más afectadas fueron la agricultura, ganadería, turismo y construcción.

Las consecuencias de ese fenómeno derivaron en una desaceleración del PIB de más de 2.0 puntos porcentuales y altas presiones inflacionarias por los daños sobre la producción de bienes de consumo, sobre todo, alimentos de origen agropecuario.

A raíz de ese huracán, “las acciones de política monetaria y financiera se orientaron hacia la provisión de liquidez a las entidades de intermediación financiera para facilitar el proceso de reconstrucción a través de la canalización de recursos hacia los sectores productivos”, resalta el análisis.

El Banco Central calcula que, si un evento de esa magnitud ocurriera a partir del segundo semestre de este 2022, pudiera conducir a que la economía finalice con un crecimiento de tan solo 2.0 % hacia finales del año, con efectos significativos en sectores que constituyen cerca del 34.1 % del PIB y representan alrededor de 19.5 % de los créditos colocados por el sistema financiero.

  •  Morosidad

Según el Banco Central, los riesgos derivados del cambio climático pueden reducir la capacidad de pago de los prestatarios. Los resultados evidencian que, al mes siguiente de un ciclón, los niveles de morosidad de los sectores agropecuario, turismo y minería suelen aumentar.

No obstante, la exposición de las entidades de intermediación financiera al riesgo de cambio climático es baja, debido a que en promedio la cartera vencida de estas actividades representa un 13 % del total de créditos vencidos.

Aun así, las recomendaciones contenidas en el informe incluyen comentarios del Consejo de Estabilidad Financiera de los países del G-20, el cual resalta que algunas instituciones aplican políticas de exclusión de clientes con alto grado de exposición a riesgos relacionados con cambios climático, sin embargo, esa acción podría afectar la inclusión financiera.

 

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