Tampa Bay igualó la Serie de Campeonato de la Liga Americana al imponerse a Cleveland el sábado. Jonathan Aranda conectó tres hits y Junior Caminero impulsó la carrera de la ventaja con un doble.
Después de que la lluvia del viernes obligara a posponer el Juego 4 por un día, los Rays tuvieron 24 horas adicionales para reflexionar sobre su desventaja en la serie, una situación inesperada para el mejor equipo de la Liga Americana. Sin embargo, con el triunfo del sábado, los Rays garantizaron que la serie regresará al Tropicana Field de St. Petersburg para el Juego 6 del lunes.
Los tres grandes bateadores en la parte alta de la alineación de los Rays también han despertado, y no hay nada más aterrador para los Guardianes. El mexicano Jonathan Aranda remolcó dos carreras y el cubano Yandy Díaz sentenció el encuentro en el noveno inning con un jonrón de dos anotaciones hacia la banda contraria. Pero todo comenzó con el dominicano Junior Caminero, quien finalmente se hizo sentir en la SCLA.
El doble productor de Caminero hacia la esquina del jardín izquierdo en la sexta entrada fue otro misil, que salió de su bate a 110.2 millas por hora y pasó por encima de un José Ramírez que saltó intentando atraparlo. Parecía que el momento de Caminero finalmente había llegado, después de que anteriormente en el encuentro disparara un profundo elevado hasta la base de la pared del jardín central. El batazo parecía destinado a ser un cuadrangular hasta que terminó en el guante de Petey Halpin, quien lució tan sorprendido como todos nosotros.
Ese elevado de Caminero fue la conexión número 265 registrada por Statcast, incluyendo la postemporada, con una velocidad de salida de entre 110.0 y 110.9 millas por hora y un ángulo de despegue de entre 28 y 30 grados. Las otras 264 habían sido vuelacercas. Qué destino tan cruel para Caminero, cuya pelota atravesó el aire helado hasta la parte más profunda de este enorme jardín. Pero su momento todavía estaba por llegar.
De pie sobre la segunda base después de impulsar la carrera de la ventaja en el sexto episodio, abrigado con varias capas de ropa para combatir el frío de Cleveland, Caminero mostró una actitud desafiante. Mientras permanecía sobre la almohadilla, se golpeó el pecho con ambos puños y lanzó un grito hacia su propio dugout. Es el tipo de bateador capaz de cambiar un partido en un instante. Es el tipo de jugador que puede llevar a los Rays a conquistar su primera Serie Mundial.
Los Guardianes reaccionaron en el séptimo capítulo, gracias en parte a un bambinazo de Travis Bazzana y un sencillo remolcador de Brayan Rocchio. Sin embargo, para entonces ya habían permitido que los Rays construyeran una ventaja demasiado amplia, incluyendo tres rayitas en la parte alta de esa misma entrada. Un sencillo productor de Aranda permitió que también anotara una segunda carrera gracias a un error.
Steven Kwan, fiel reflejo de ese estilo aguerrido conocido como “Guards Ball”, incluso se rompió el labio al deslizarse en primera base mientras intentaba mantener vivo el séptimo acto. Regresó tarde al terreno para la siguiente entrada, con una gasa dentro de la boca.


