Groenlandia recibe con alivio el pacto militar con Estados Unidos, pero persiste la desconfianza

Paisaje ártico de Groenlandia con pista aérea e instalaciones remotas

El nuevo acuerdo militar entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia fue recibido con alivio por parte de la población groenlandesa, pero no ha borrado la desconfianza creada por las anteriores pretensiones estadounidenses sobre el territorio ártico.

El pacto permite ampliar la presencia militar de Estados Unidos y contempla la reapertura de instalaciones de la Guerra Fría en Narsarsuaq y Mestersvig. El arreglo no incluye la exigencia de anexión planteada anteriormente por el presidente estadounidense Donald Trump, un punto central para las autoridades de Groenlandia y Dinamarca.

De una sola base a una posible ampliación

Estados Unidos opera actualmente la base espacial de Pituffik, donde trabajan alrededor de 150 militares estadounidenses. Durante la Guerra Fría llegó a mantener 17 instalaciones y más de 10.000 efectivos en la isla, según los antecedentes citados por Reuters.

Groenlandia tiene cerca de 57.000 habitantes. Para muchas comunidades, la ampliación militar plantea dudas sobre el acceso a zonas de caza y pesca, el medioambiente y la capacidad local de decidir cómo se utiliza el territorio.

Salvaguardas para la sociedad local

El texto del acuerdo establece que las actividades deben respetar la sociedad y las tradiciones groenlandesas. Esa garantía ofrece un marco para la cooperación, aunque su efecto dependerá de cómo se definan los proyectos, sus áreas de operación y la consulta con las comunidades.

La reacción recogida por Reuters combina apoyo pragmático a una presencia defensiva con cautela política. La noticia confirma el pacto y sus líneas generales, pero los detalles operativos, los plazos y el alcance real de las reaperturas deberán verificarse a medida que los gobiernos los concreten.


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